lunes, 21 de noviembre de 2011

Besos del campo



Después de ti aprendí a disfrutar de los amaneceres con todos mis sentidos.
A buscar el sol en el horizonte, el canto de las aves en el silencio, el olor a tierra húmeda,
tu perfume mezclado con el aroma de las flores del llano, mientras tu pelo se mezcla con el trigo,
y tu figura se recorta en el verde, mientras mi mirada se pierde en ti.

En tu boca bebí el néctar del amor, maduro como la mies,
are en tu cuerpo con mis manos el terreno para sembrar mis sueños, mis metas y deseos,
en tus caderas me detuve a contemplar el cenit de la pasión
para arder en ti, como la hoguera de los atardeceres de fogón.

Te amé así como eras, sencilla, dulce, ingenua, suave,
con tus cabellos al viento, con tus ojos de cielo, con tus labios de fuego y tus manos de luna,
te amé con tu sonrisa de luz, y tus pies descalzos,
viniendo hacia mí, con la primavera de tu mano.

Aprendí a tomar mate, a degustar un tinto con el asado,
a bailar y a caminar por el campo aferrado a tu cintura,
contigo aprendí a escuchar los sonidos de la naturaleza, a admirar los astros por las noches,
a pronunciar tú nombre cada vez que pienso en el campo.

Bésame



Quiero que tus ojos me iluminen el corazón,
que tus labios sean la llave de mi alma,
que tus manos me llenen de calor,
que tu cuerpo sea mi refugio.

Mujer lléname la vida con tus palabras,
endúlzame con tus susurros,
ríndeme con tu mirada
cobíjame en tus brazos.

Déjame anidar en tu pecho,
nacer y morir en tu cuerpo,
bésame, bésame suavemente, muy despacio,
Bésame y siente como palpitan mis labios sobre los tuyos.


Ahora bésame fuertemente,
aferrate a mis labios como si fueran fruta,
bésame apasionada, bésame con un beso que llegue al alma,
bésame, bésame, bésame hoy y mañana.