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martes, 3 de junio de 2014

Se deshojó en Otoño



      
       Atardeceres de otoño, una canción de Sabina como cortina de las horas que pasan,
allí en la distancia que me priva de tu cuerpo, existe un misterio que seduce,
tú allí reinando sobre el tiempo, creando espacios de contacto y ausencias,
tentándome y alejándome con una sonrisa, desplegando la belleza de las ninfas.

       Endulzas con tus palabras, agudizas mis sentidos, vienes y te clavas en mi pecho,
susurras como una brisa tus sentimientos, te enciendes y te apagas,
estás tan lejana y a la vez tan cerca, que eres omnipresente,
como un hechizo llegan tus frases, como un huracán sacudes mi inspiración.

       Te vistes de musa, elevas las velas de mi barca y me obligas a navegar,
no hay rumbo, ni estrellas para guiarme, solo esa sutil melodía que cantas en soledad,
y así, como si solo pudieras existir desnuda, te despojas de lo que te cubre
para deshojarte en otoño y esperar a que ancle en tus caderas.

       Ya conozco tu mapa, ese rompecabezas que es tu cuerpo en mi mente, 
hay señales desplegadas, esperando ser recorridas, llanuras por lamer,
curvas para acariciar, lunares y bahías por besar, todo comienza y concluyé en tu sí, 
en tu mirada,  en el extásis de un orgasmo que concluya en primavera.


       

lunes, 21 de noviembre de 2011

Bésame



Quiero que tus ojos me iluminen el corazón,
que tus labios sean la llave de mi alma,
que tus manos me llenen de calor,
que tu cuerpo sea mi refugio.

Mujer lléname la vida con tus palabras,
endúlzame con tus susurros,
ríndeme con tu mirada
cobíjame en tus brazos.

Déjame anidar en tu pecho,
nacer y morir en tu cuerpo,
bésame, bésame suavemente, muy despacio,
Bésame y siente como palpitan mis labios sobre los tuyos.


Ahora bésame fuertemente,
aferrate a mis labios como si fueran fruta,
bésame apasionada, bésame con un beso que llegue al alma,
bésame, bésame, bésame hoy y mañana.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Tu vientre


Mujer que hermosa estas así sobre mi cama,

cuanta belleza, cuanta entrega hay en tu mirada,

tus ojos hermosos, más hermosos, hoy luminosos,

invitándome a perderme en tu cuerpo.



Que hermosa, que tentación irresistible tenerte así,

hoy te llamaría pasión, deseo,

que hermosa, tu cuerpo desnudo en mi cama,

desnudos el cuerpo y el alma.



Y me invitas sin palabras,

y me acerco fundiéndonos con la mirada,

y me dices con tus ojos aquello que callas,

y te abres como un mar para que te navegue, para naufragar en tu vientre.



Tu vientre, tu vientre claro y hermoso,

cálido y suave, esperando mis labios para ser besado,

esperando mis manos para ser recorrido,

y me aferró a tu cintura y mi lengua recorre tu vientre cual fruta madura.



Y ese mar que es tu cuerpo,

ese vientre que recorro, comienza a olear entre mis brazos,

y me hundo en ti,

me pierdo en tu cuerpo convulsionado.



Y zozobro en tus brazos, en tu pecho arqueado,

y tus piernas que me aferran a tu vientre,

y susurras en mi oído las palabras que callas, que arden de pasión,

y te quemas y me quemas, y tus uñas me marcan.



Y llega el éxtasis, y tu cuerpo ya no tiene secretos,

y te tensas y te desmayas,

y vuelven mis labios a tu vientre,

tibio, claro y hermoso, a tu vientre rindo mi cara.



Y así aferrado a tu vientre,

en el que encuentro la calma,

lo beso, lo acaricio, mientras tú te relajas,

porque eres así de hermosa recostada en mi cama.




(Marcelo Ricardo Hawrylciw)