lunes, 3 de marzo de 2014

Hoguera de un amanecer

  
Si la noche ha encendido la hoguera, alimentada por besos y caricias,
si tu aroma es combustible inflamable, tu boca leño incandescente y tu mirada quema mi oxígeno,
podrá arder mañana esta hoguera que ilumina mi deseo,
habrá aún fuego en esta pasión descontrolada de querer quemarte para renacer en un orgasmo.

    Me consumo en esta noche que estás tan cerca y tan inalcanzable,
avivo mi fuego intentando que su calor o sus llamas te envíen un mensaje,
frente a un mar que se agita todo es combustión, ni las gotas de la lluvia aplacan esta hoguera,
se quema mi esencia, lo etéreo brilla aún más que este fuego.

   Danzas en mi mente en un baile que no fué y en un recuerdo que no será,
en el silencio de la noche solo mi corazón cruje, se acelera, te presiento, te siento sin tenerte,         
imagino que rozo tu piel cálida como para no apagarme en la fría soledad,
mientras la lluvia se empeña en mojar.

   Amanece lentamente, y lentamente mi hoguera ya no brilla con el sol,
con las horas el viento de la mañana solo empujará cenizas,
todo habrá pasado, el tiempo, la pasión, el deseo, los besos no dados,
quedará un leve aroma perfume, pero no hay hogueras bellas en los amaneceres.


Por Marcelo Ricardo Hawrylciw