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lunes, 3 de marzo de 2014

Hoguera de un amanecer

  
Si la noche ha encendido la hoguera, alimentada por besos y caricias,
si tu aroma es combustible inflamable, tu boca leño incandescente y tu mirada quema mi oxígeno,
podrá arder mañana esta hoguera que ilumina mi deseo,
habrá aún fuego en esta pasión descontrolada de querer quemarte para renacer en un orgasmo.

    Me consumo en esta noche que estás tan cerca y tan inalcanzable,
avivo mi fuego intentando que su calor o sus llamas te envíen un mensaje,
frente a un mar que se agita todo es combustión, ni las gotas de la lluvia aplacan esta hoguera,
se quema mi esencia, lo etéreo brilla aún más que este fuego.

   Danzas en mi mente en un baile que no fué y en un recuerdo que no será,
en el silencio de la noche solo mi corazón cruje, se acelera, te presiento, te siento sin tenerte,         
imagino que rozo tu piel cálida como para no apagarme en la fría soledad,
mientras la lluvia se empeña en mojar.

   Amanece lentamente, y lentamente mi hoguera ya no brilla con el sol,
con las horas el viento de la mañana solo empujará cenizas,
todo habrá pasado, el tiempo, la pasión, el deseo, los besos no dados,
quedará un leve aroma perfume, pero no hay hogueras bellas en los amaneceres.


Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

sábado, 2 de marzo de 2013

No amaneció

     Tus ojos tienen tanta voz en los silencios, que a veces me distraígo por escucharlos,
tu boca es fruta madura que invita a saborear en ellos el néctar de la pasión que golpea mi pecho,
tu lengua suave y tibia, tiene la textura exacta para rozar mi cuello y erizar mi piel,
tu sonrisa pícara me desafía a ir por más, a tomar tus cabellos y traerte hacia mí, para fundirnos en un beso.

     La noche no terminó, han pasado las horas y no amaneció, el día se fundió en tus negros cabellos,
el sonido de la lluvia se desata con la furia de este deseo, suspiras cuando recorro tu cuello,
y tus manos aprietan mis brazos como si quisieras aferrarte a un gozo eterno
tu cuerpo se mueve rozando el mío, mientras mi hombría erguida celebra tu danza de placer.

     Me tumbé sobre tu cuerpo, te besé desde los pies hasta los cabellos,
te recorrí con mi lengua y dibuje en tí el mapa de tus gemidos,
me aferré a tu cintura, acaricie tu espalda con la suavidad de los tímidos
para sorprenderte al zumbullirme entre tus piernas.

     No lo soñe, aún mi cuerpo huele a tí.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Cuando llega el otoño


Vivimos sintiendo, amando, odiando, riendo y llorando,

vivimos la vida convulsionados,

queremos y somos queridos,

vivimos etapas de verano, de primavera y de otoño.



Somos fuego y somos hielo,

arrogantes y débiles,

somos sol y somos luna,

canción y letanía.



Vivimos apasionadamente, dejando de lado la razón,

queriendo alcanzar nuestras metas,

tratando de agradar a los demás, de ser aceptados,

de vivir no siendo nosotros, disfrazados.



Tratamos de ser lo que no somos,

de vivir eternamente un verano,

somos actores desechados, creyendo que estamos triunfando,

y no vemos que el otoño se nos esta acercando.



Y llega a nuestras vidas, simples, mediocres, mundanas,

Y es entonces la hora de reflexionar sobre nosotros, sin disfraces, sin mascaras,

de calar hondo en el alma,

de abrir el corazón de la coraza y saber que en el otoño, solo el amor nos salva.



(Marcelo Ricardo Hawrylciw)