jueves, 9 de septiembre de 2010

En el purgatorio de los enamorados


Tu pérfido beso me condeno a un perenne dolor,

a un tiempo sin tiempo al purgatorio de los enamorados,

que viven añorando los besos que duelen en los labios,

los abrazos de los brazos que ya no están.



Hoy tu cuerpo es solo un recuerdo, banal, desesperado, indecente,

la suavidad de tu piel que era mi paz, hoy es mi tortura, el deseo que ya no podré cumplir,

hasta tu imagen es furtiva, te evades de mi mente como si fueras humo,

el humo de las cenizas del fuego que arde en mí, el infierno de pasión que dejaste en mi corazón.



Vivir para mí era solo transcurrir, dejarme llevar por el destino o las circunstancias,

Al conocerte mi vida cambio y vivir, paso a ser amar, perdurar, llegar al cielo con un beso,

Hoy de todo eso solo quedo la eternidad, del sufrir sin consuelo, del llorar más que el cielo,

De tocarme y saber que no es un sueño.



Escribirán mi nombre en el libro del purgatorio de los enamorados,

pasaré, quien sabe cuantos años,

escribirán mi nombre con mi sangre, la del alma, la del corazón, la que me desangra,

Y todos sabrán que mi condena es haberte amado, más que a mí, más que a nadie y no haber pedido Perdón a Dios por este pecado.



(Marcelo Ricardo Hawrylciw)

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