
Si hoy mi vida se terminara imprevistamente,
y la muerte me diera la oportunidad de un último deseo,
volvería solo para mirarte a los ojos y despedirme con un tibio beso,
tomándote de las manos y sonriendo.
Si hoy por cualquier motivo un hada o un duende me concediera tres deseos,
primero pediría que tus ojos me lleven a ese cielo que anida en tu alma y que deseo,
luego pediría que tus manos me guíen por los senderos del amor y de los sueños
para por último pedir que nunca nos separemos.
Si hoy tú no me faltas yo soy eterno,
porque he descubierto que tus palabras se graban en mi corazón a fuego,
que has rozado mi alma y te has quedado dentro,
si hoy no te digo TE QUIERO, tal vez mañana este muerto.
(Marcelo Ricardo Hawrylciw)
y la muerte me diera la oportunidad de un último deseo,
volvería solo para mirarte a los ojos y despedirme con un tibio beso,
tomándote de las manos y sonriendo.
Si hoy por cualquier motivo un hada o un duende me concediera tres deseos,
primero pediría que tus ojos me lleven a ese cielo que anida en tu alma y que deseo,
luego pediría que tus manos me guíen por los senderos del amor y de los sueños
para por último pedir que nunca nos separemos.
Si hoy tú no me faltas yo soy eterno,
porque he descubierto que tus palabras se graban en mi corazón a fuego,
que has rozado mi alma y te has quedado dentro,
si hoy no te digo TE QUIERO, tal vez mañana este muerto.
(Marcelo Ricardo Hawrylciw)
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